“El TDAH no define quién eres,
potencia las posibilidades de descubrir tus verdaderas fortalezas.”
Dr. Edward Hallowell
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad TDAH, es un trastorno neurobiológico que se debe afrontar con un conocimiento adecuado, comprensión y mucha paciencia.
Esta web ofrece información y soluciones prácticas que permitan resolver las situaciones que afrontan las personas con TDAH en la vida familiar, social, escolar y laboral.
EFECTOS DEL TRATAMIENTO SOBRE EL RENDIMIENTO ACADÉMICO
Una visión global desde el diagnóstico hasta el tratamiento.
FALSO
En los años 70 y 80, había una gran variabilidad en la prevalencia del TDAH infantil, que oscilaba entre el 1 y 20% en diferentes países.
El hecho motivó a una corriente negacionista a difundir en los medios de comunicación, la inexistencia del TDAH, alegando tratarse de un invento norteamericano apoyado por la industria farmacéutica.
—
“El TDAH, solo existe en los Estados Unidos, es un invento de los norteamericanos con el apoyo de la industria farmacéutica para vender medicamentos”.
—
—
“Si el TDAH fuera real, se debería de ver en niñas y niños en la misma proporción, da la casualidad de que solo se ve en niños traviesos”.
—
—
“El TDAH está sobrediagnosticado, de toda la vida han existido niños movidos, ahora a cualquier niño inquieto le diagnostican TDAH”.
—
El tema empezó a generar debates entre investigadores y miembros de diferentes sociedades científicas. Un grupo de científicos, cansados de estas controversias y de la falta de seriedad de comentarios alejados de lo estrictamente científico, establecieron de forma independiente, las primeras directrices para el correcto abordaje diagnóstico y terapéutico del TDAH en el año 2002.
El tema impactó en las autoridades norteamericanas, generando preocupación por lo que se reunieron con las sociedades médico-científicas para llevar a cabo investigaciones al respecto.
El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, dan inicio a la realización de estudios epidemiológicos en el TDAH.
Tres metanálisis*, guardan especial relevancia, de cara a subsanar cualquier debate o controversia acerca del constructo social norteamericado y del supuesto sobrediagnóstico del TDAH en la etapa infanto juvenil.
* Metanálisis: Técnica estadística mediante la que se analizan datos de diferentes estudios realizados sobre el mismo tema. Por lo habitual, los resultados de un metanálisis son más sólidos que los resultados de cualquier estudio por sí solo.
FALSO
Aunque el tratamiento del TDAH es siempre individualizado en función de las características de la persona, existe un consenso recogido en las principales guías de práctica clínica, en definir el abordaje multimodal (combinación de terapia psicológica y/o psicopedagógica y tratamiento farmacológico) como el tratamiento de elección.
Todos los estudios que han analizado terapias alternativas han demostrado que no son eficaces y tampoco aportan beneficios respecto al tratamiento convencional.
En la actualidad, disponemos de fármacos tanto estimulantes, como no estimulantes que son seguros, eficaces y tienen una buena tolerancia.
FALSO
La persistencia del TDAH en la edad adulta está fuertemente relacionada con diversas variables como el perfil de los síntomas de TDAH en la infancia, la gravedad de estos y la existencia de comorbilidades con otros trastornos.
FALSO
Los resultados de algunos estudios plantean la posibilidad de que bastantes de los adultos que se valoran y diagnostican con los síntomas de TDAH no habrían tenido un trastorno del desarrollo neurológico de inicio en la infancia.
Saber si el TDAH de inicio en la adultez es un trastorno distinto al TDAH convencional resulta primordial, puesto que entraña importantes consecuencias para la práctica clínica.
El reconocimiento del TDAH de inicio en la adultez ha propiciado una nueva línea de investigación para desentrañar su naturaleza y, en consecuencia, ajustar su abordaje práctico.
FALSO
El impacto negativo del TDAH en la calidad de vida puede reducirse mediante el diagnóstico y el tratamiento precoces.
Hay estudios que muestran cómo las personas con TDAH destacan las contribuciones positivas que les ofrece el diagnóstico del trastorno.
Recibir un diagnóstico de TDAH y asumirlo no es una excusa para evitar implicarse en un proceso terapéutico que ayude a mejorar los aspectos negativos del trastorno y sus repercusiones en todos los aspectos de la vida.
Estas son algunas de las afirmaciones que expresan pacientes adultos tras su diagnóstico de TDAH
Me conozco mejor a través del diagnóstico
“Obtienes una visión más profunda de quién eres, eso es lo que realmente quieres, saber quién soy, qué estoy haciendo”.
Los demás ya no piensan tan mal de mí
“La gente me trata muy diferente ahora, es una gran diferencia… He estado en contacto con los servicios sociales durante muchos años… He tenido la sensación de que me trataban como si fuera un perezoso y no quisiera lograr nada, y ahora han cambiado completamente su tono”.
El diagnóstico implica ayuda para lograr una vida mejor
“Es difícil hacer algo al respecto si no sabes de qué se trata”.
Puedo obtener ayuda de otros (incluida ayuda profesional)
“La medicación funciona de tal manera que puedo arreglármelas durante un día entero y luego siento que es mucho más probable que pueda hacer frente a un trabajo real, y eso es realmente genial”.
La creatividad, la nueva forma de pensar, la pasión, la rapidez y la productividad, contribuyen en la obtención de una vida plena e interesante con más cosas positivas que negativas.
FALSO
Existe un consenso recogido en las principales guías de práctica clínica, en definir el abordaje multimodal (combinación de terapia psicológica y/o psicopedagógica y tratamiento farmacológico) como el tratamiento de elección.
Todos los estudios que han analizado los tratamientos alternativos han demostrado que no son eficaces y tampoco aportan beneficios respecto al tratamiento convencional.
FALSO
La duración del tratamiento se establece de acuerdo con las necesidades de cada caso: refuerzo de áreas deficitarias, problemas de conducta, falta de habilidades sociales, problemas en la convivencia, falta de autonomía personal, déficits neuropsicológicos y cognitivos, o desregulación emocional, con independencia de la época del año, y del inicio o final del curso escolar.
No debe pararse el tratamiento los fines de semana o en vacaciones sin supervisión médica, porque puede aumentar el riesgo de accidentes, impulsividad sexual, irritabilidad, falta de eficacia y peor tolerabilidad al pararlo y reiniciarlo frecuentemente.
Si existe un periodo largo de remisión completa de los síntomas, el médico especialista se encargará de evaluar la necesidad de continuar el tratamiento.
FALSO
FALSO
El cociente intelectual (CI) es totalmente independiente del TDAH.
Es decir, dentro del grupo de población con TDAH, se presenta la misma distribución de CI que en personas sin TDAH.
Los estudios actuales, realizados tanto en población infanto-juvenil como en adultos, con las pruebas estándar para la medición del CI no muestran diferencias estadísticamente significativas entre personas con TDAH y las que no lo presentan.
Además, no parece ser posible identificar y diagnosticar el TDAH en base a ninguna prueba de medición del CI. Aunque parece que las puntuaciones de ciertos parámetros, como la velocidad de procesamiento (VP) y la memoria de trabajo (MT) son menores respecto a otros valores de las pruebas, no son indicadores lo suficientemente fuertes como para ser considerados factores decisivos en el diagnóstico de TDAH.
FALSO
El hecho es que el diagnóstico en niños es superior al de niñas, lo que no indica que las niñas no lo presenten en el mismo porcentaje que los niños, sino que existe un infradiagnóstico.
Los estudios sugieren que el TDAH en sexo femenino presenta diferencias en su perfil de síntomas, comorbilidad y funcionamiento asociado en comparación con el TDAH masculino, que dificulta su detección.
En un estudio realizado en la Comunidad de Madrid y publicado en 2017, el 77% de los pacientes analizados fueron niños, y solo el 23% a niñas, confirmando que el triple de niños que niñas estaban diagnosticados de TDAH. Ello se debe, principalmente, a que los síntomas suelen ser más evidentes en varones, ya que los niños son más propensos a manifestar hiperactividad e impulsividad mientras las niñas son más inatentas. El mismo estudio señala que el motivo de consulta más frecuente en estos pacientes fueron los problemas de aprendizaje (cerca del 40%), lo que puede señalar que las familias con hijos varones consultaron más al presentarse más estos problemas en ellos que en las chicas.
Algunas chicas utilizan como mecanismos de defensa estrategias que les permiten seguir adelante, como realizar sobreesfuerzos para mantener altas calificaciones y hacer lo imposible por encajar en su entorno, enmascarando, los síntomas. Por eso, se suele asociar con más síntomas de ansiedad y baja autoestima, que con TDAH.
FALSO
Aunque el TDAH es una condición inherente a la persona, existe un amplio porcentaje de personas que pueden considerarse “en remisión completa y sostenida” en el tiempo.
Un reciente estudio internacional, basado en el Estudio Multimodal de Tratamiento del TDAH (MTA), siguió durante 16 años a casi 500 personas diagnosticadas en la infancia, analizando cómo evolucionan los síntomas y qué factores influyen en su trayectoria. Los investigadores clasificaron a los participantes en cuatro grandes grupos según la evolución de sus síntomas:
Existe, por tanto, un 25% de pacientes asintomáticos o con síntomas leves sostenidos en el tiempo.
Los avances en la investigación han puesto en tela de juicio la visión clásica de la evolución del TDAH: cada vez más estudios muestran que el TDAH no siempre sigue un curso lineal, sino que puede fluctuar a lo largo del tiempo, con periodos de mejoría y recaídas e incluso remisión completa y sostenida.
FALSO
El rendimiento académico en personas con TDAH puede estar compensado por alta capacidad intelectual, apoyo familiar intenso o sobreesfuerzo extremo.
En algunos casos, el coste emocional suele ser elevado: ansiedad, agotamiento o sensación constante de estar al límite. Hay que resaltar que el TDAH no afecta a la capacidad intelectual y que las buenas notas no descartan dificultades ejecutivas que puedan ser más evidentes en otros contextos, como el familiar o el social.
Aunque los trastornos del aprendizaje, tales como dislexia, discalculia, etc. pueden coexistir con el TDAH, tener un rendimiento escolar adecuado no es motivo de exclusión del diagnóstico.
Son numerosos los trabajos que señalan que las personas con TDAH presentan problemas en una amplia variedad de tareas relacionadas con el control ejecutivo, fundamentalmente en tareas de inhibición de respuestas y memoria de trabajo.
Las personas con TDAH tienen afectada fundamentalmente la atención voluntaria, pudiendo concentrarse mejor cuando la atención no depende tanto de la voluntad como de las emociones, es decir, son capaces de mantener la atención en situaciones muy organizadas, estructuradas y que le resulten novedosas e interesantes, incluyendo el contexto escolar.